sábado, 18 de abril de 2020

La Autonomía en cuarentena

Celebramos este año el bicentenario de la Autonomía provincial, lograda en 1820. Y lo haremos en una circunstancia especialísima, como es la cuarentena dispuesta por la pandemia del COVID-19. La pregunta es ¿cómo lo haremos?
Aunque hasta hoy la cuarentena concluirá el domingo 26 de abril –justo un día antes de nuestro aniversario- todo indica que será prolongada un tiempo más, de modo que no podrán realizarse los encuentros presenciales que tendrían lugar en circunstancias normales. Tengamos en cuenta también que las escuelas están aún cerradas, y que se recomienda a la población no salir de sus casas.
Este escenario representa un desafío considerable para las autoridades del gobierno provincial, del mismo modo que para docentes en todos sus niveles, comunicadores y tod@s los que amamos la historia de nuestro pueblo, que aprovechamos las efemérides para revivirla y actualizarla.
Esto significa que no será posible hacer actos públicos –ni aun con tapabocas- en ministerios, municipios, escuelas, bibliotecas o plazas.  

Cabe entonces volver a la pregunta inicial: ¿cómo lo haremos?
No cabe duda de que tendremos que recurrir a los medios de comunicación clásicos –prensa, telefonía, radiofonía y televisión- en las nuevas formas que tanta importancia han cobrado estos meses, sustentados en la red virtual de Internet, que llegan a nuestra mirada a través de la PC, la tablet o el teléfono celular.
En efecto, por esta vía nos llegan, además de la palabra y la imagen de amigos y familiares, noticias que no pasaron por la criba de la prensa, artículos técnicos, voces críticas de movimientos y organizaciones sociales, revistas alternativas y hasta libros.
Aunque el bicentenario de la Autonomía ocupa un pequeñísimo segmento dentro de la gigantesca masa de información que allí se mueve, es de enorme importancia para la población de nuestra provincia, mucha de la cual reside en otras provincias y aun en otros países.
Está claro entonces que debemos prepararnos para tratarla, ya que nos ocupará los próximos meses.

Creo que la función que ese tratamiento debe desempeñar en lo inmediato es la de actuar de medio de enlace (y encuentro) con ese vasto público del que formamos parte, en el que podemos ser tanto lectores como escritores.
Sería bueno entonces que algunos sitios web –estatales o no- que asumieran esta tarea al menos en tres planos:
·         Identificación del material bibliográfico existente sobre la Autonomía y el lugar –físico o virtual- donde se lo puede encontrar.
·         Transcripción de los documentos principales acerca de la Autonomía, entre los cuales está el Acta del 27 de abril, cuyo texto completo no se encuentra en la web.
·         Colaboración con los y las docentes que tratarán el tema en el aula virtual, con las dificultades que supone utilizar este medio.
Este es justamente mi caso, ya que como muchos otros colegas tengo que aprender a utilizar el aula virtual, que requiere una plataforma y esta el acceso a Internet. Mientras aprendo a usarlos pienso en cuántos comprovincianos carecen de ellos, no solo en el recóndito interior sino también en nuestro barrio. 

Siguiendo las palabras del ministro de Educación Nicolás Trotta la formación a distancia es el medio para sostener la educación pública mientras las escuelas y colegios permanezcan cerrados. Con ese fin el ministerio nacional que dirige elabora cartillas para tres semanas de clase, que los docentes reenvían a los padres y las madres que asisten a sus hijos e hijas mientras dura la cuarentena.
No sé el lugar que ocupará la Autonomía santiagueña dentro de ese programa, si es que tiene alguno. Por lo tanto me pregunto qué hará, qué está haciendo el Ministerio de Educación de nuestra provincia, que de acuerdo a su condición de jurisdicción autónoma tiene el poder de decidir lo que contienen nuestros programas de estudio.
No dudo que está atendiendo el tema, de modo que esperamos su orientación y su palabra.
Entretanto, avancemos en la preparación de nuestra propia clase, que dentro o fuera del programa tendrá un lugar en nuestro horizonte educativo.

Ese será el momento de escuchar la palabra de los próceres de la Autonomía, conocer su trayectoria y los acontecimientos en que participaron con denodada entrega, valorando sus aciertos y errores y recuperando sus imágenes en medio de las difíciles circunstancias que afrontaron. Así sabremos que, si hoy estuvieran aquí, nos acompañarían en este difícil momento.

lunes, 6 de abril de 2020

¿Que te gustaría hacer si nacieras de nuevo?


Si logramos que el Coronavirus no nos mate, seremos sobrevivientes, así de simple. Nuestra vida, que hasta ayer nos parecía “natural”, tendrá entonces un valor especial, y será resultado de una conjunción de varios hechos fortuitos, el principal que no nos contagiamos, pero también las desconocidas manos del azar, el destino, o Dios si prefieres.
Si logro seguir vivo (toco madera) será como si naciera de nuevo. Apenas la imaginé, esta posibilidad me pareció deslumbrante y decidí ponerla en práctica. Aunque seguía siendo un adulto mayor, ahora tenía la posibilidad de dibujar un horizonte y elegir los senderos que él me proponía.
¿Qué haría, entonces? Primero me detendría en las pequeñas cosas, y entre ellas el perpetuo milagro de la vida. En las mañanas de otoño vería los girones de niebla entre los árboles. Aquí me detendría a observar la compleja trama de una telaraña, que tanto se asemeja a las redes de hoy. Allí vería un caracol en marcha, llevando al hombro su castillo y su armadura, como un caballero medieval.
Por las noches vería aparecer la luna en cualquiera de sus fases que tan bien reflejan las etapas de la vida: nueva, creciente, llena, menguante, para luego morir y renacer, mes a mes.
Ya en mi vida gregaria (que mantengo a pesar de la cuarentena) podría mirar con nuevos ojos (cataratas mediante) al Otro y la Otra que llegan a mi puerta. Vería su apostura, semblante, gesto y vestidura. Todo me hablaría del Sujeto, en su insondable transparencia.
Otro sería también al hablar, no solo en el soliloquio mental sino en voz alta, la que usa todo/a actor/a para desempeñar su rol. Ya conciente de mí, aun con regla imperfecta trataría de medir mis palabras, tarea no menos difícil que conducir un barco a la deriva.
Luego, debería aprender a escuchar a mis colegas del teatro cotidiano. Mantén limpio tu oído, me dijo alguien hace tiempo, y no lo he olvidado.
Por último, me gustaría mantener algunas actividades de mi vida anterior: la de familia en primer lugar, y junto a ella la de habitante de la civitas. También mi trabajo de docente y bibliotecario, que antes me parecían conocidas y ahora tengo que volver a aprender.
¿Vale la pena o no nacer de nuevo?

martes, 31 de marzo de 2020

El viaje interior


La cuarentena está cambiando nuestras costumbres, y lo seguirá haciendo. Dicen los que saben que después de esta pandemia el mundo no será el mismo. Nosotros tampoco lo seremos, y conviene que nos vayamos preparando para ese nuevo estado.
Esto requiere ejercitar músculos que hace tiempo no usábamos: el trigémino de la introspección, los bíceps de los proyectos, los abdominales del viaje en el tiempo.
Te contaré cómo aprendí a usarlos. Cuando tenía 9 años comencé a leer Selecciones del Reader´s Digest (esa “silva de varia lección”, como la llamó Jorge Luis Borges), donde leí la historia de Charles Atlas, un hombre de figura hercúlea que daba cursos de gimnasia y contaba su historia:
“Yo era un alfeñique humano, escuálido y enclenque; todos mis compañeros me superaban, y las chicas ni me miraban. Entonces decidí cambiar y comencé a hacer gimnasia en mi propia casa, sin aparato alguno, solo oponiendo mis propios músculos, mano contra mano, pierna contra pierna, logrando hacer de las contorsiones una fuente de energía. Así llegué a ser el que soy”.
Pues bien, este es el método que utilizo estos días para fortalecerme, o al menos mantenerme en forma. El viaje interior es uno de mis ejercicios preferidos. Consiste en ir hacia mi pasado y recorrerlo, ya en planeador, ya en globo, y en algunos casos hasta caminando.
Llevo un cuaderno en el que anoto todo lo que veo y me interesa recordar: momentos de familia, comidas, escuelas y colegios, juegos, ciudades que visité, animales con los que tuve trato, amores que viví, y desde luego tragos, desde el vino en bota que probé de niño hasta el daiquiri que me hace acordar de Manuel Vicens.
Cuando regreso parezco el mismo pero soy otro. Me he hecho cargo de mi pasado, con sus dolores y placeres, sus aciertos y sus errores. Y si clasifico mentalmente mis listas, ya tengo el índice de una posible autobiografía. ¿Qué te parece difícil? Pues bien, prueba y verás.

miércoles, 25 de marzo de 2020

Vivir en casa


Esto propone la cuarentena en nuestro país durante estos meses. Lo bueno del Coronavirus es su capacidad para unirnos en una causa común que está por encima de banderías y divisiones: nuestra propia vida. Para eso tenemos que cuidarnos, y la exigencia de estar en casa me parece una de las mejores oportunidades que este problema nos ofrece. Para mostrar lo que podemos hacer en casa listé 22 actividades que tú podrás ampliar.
Dejo para otro momento una reflexión centrada en la casa y nuestra relación con ella. Ahora me detengo en su espacio, techado o no, y en sus muros divisorios si los tiene, y en todo lo que podemos hacer en ese mínimo pero inconmensurable territorio que llamamos hogar.
Desde ya que la vida social del grupo llamado familia tiene exigencias: actividad y descanso son las elementales; la primera supone recursos, almacén y gastronomía; la segunda un quehacer productivo, entretenido y creativo; en cuanto a la tercera, el lecho, es buen lugar para soñar y pensar en las anteriores.

22 Actividades posibles

Mantenimiento (2)

Alimentación
Comer constituye el primer mandamiento para mantenerse vivo. La decisión sobre la comida del día, hacer las compras y preparar la comida permiten la cooperación de todo el grupo doméstico.
Higiene y limpieza
Desde el lavado de vajilla y ropa al barrido de pisos esta actividad es tan indispensable como la anterior. Incluye el ordenamiento del propio cuarto y el baño.
Consumo (3)

Leer
Siempre necesaria, cobra especial importancia esta semana. Además de nuestra propia biblioteca podemos recurrir a los servicios de una biblioteca popular que presta libros a domicilio. Varias editoriales digitales han seleccionado libros que difunden gratis.
Escuchar radio
Informa y entretiene, y es compatible con muchas otras actividades. Seleccionar las emisoras y programas preferidos es una entretenida labor.
Ver televisión
Puede ser un magnífico entretenimiento, claro que muy absorbente. Por suerte mi televisor no funciona.
Creación (5)

Dibujar / pintar
Basta papel y lápiz, pudiéndose pasar a crayones y pasteles. La tela invita a los pinceles, el muro al mural, pues todas las paredes son pintables. Podemos recurrir a la acuarela, el óleo y el acrílico.
Escribir
Esta es una actividad que reclama poco esfuerzo al cuerpo pero mucho al pensamiento, cuyos músculos deben ser ejercitados. Relatos (causeries), cuento, novela, poesía, cartas y ensayos están a nuestro alcance.
Hacer música
Es muy recomendable para quien se orienta a este arte para el que basta un instrumento. Quien lo hace con una batería debe tener en cuenta a vecinos y horarios.
Cantar
Nadie sabe lo bien que podemos cantar cuando estamos solos.
Bailar
El cuerpo es extremadamente flexible y sensible a la música. Observemos cómo reacciona de modo diferente ante el baión, el cha-cha-cha o el rock. No es una novedad que podemos bailar solos/as.
Producción (3)

Huerta
La huerta es una actividad sencilla y a la vez compleja. Requiere buen suelo, semillas, riego y disciplina. Menta, albahaca y tomates pequeños son algunas posibilidades. No son pocos los que cultivan cannabis en el placard de un departamento.
Taller
No son pocas las personas que trabajan en su propia casa. Entre las que conozco hay carpinteros, herreros, imprenteros, modistas y laburantes de la PC en sus numerosas posibilidades.
Artesanía
El trabajo manual incluye tantas posibilidades que no podemos enumerar. Elaboración de papel, fabricación de títeres o construcción de barcos en botella están en la lista. Ofrece oportunidades para piezas decorativas o funcionales en madera, metal, cuero, fibras vegetales y tejido en lana.
Interacción (2)

Directa con compañera/o, hijos/as u otros convivientes.
Estar todo el día con los integrantes de la familia requiere también un ejercicio que fortalece los músculos llamados vínculos. Compartir, dialogar, discutir y comprenderse son algunas de sus posibilidades.
Mediática con familiares distantes y amigos/as a través de  teléfono, PC y redes
Cobra especial importancia estos días en que recuperamos contactos con personas que apreciamos, en lugares remotos o en nuestra propia ciudad.
Uno mismo (3)

Reflexión / meditación / oración
Ensimismarse es necesario para preguntarnos quién somos y adónde vamos. En cuanto a la oración, tenga o no un cuño religioso, sea para pedir, celebrar o alabar, nos permite acceder a la humildad y el silencio.  
Observación
Hay mucho para mirar a nuestro alrededor, ya que si bien no podemos ver el mundo, sí sus partes. Cielo, árboles, pájaros y hormigas son algunos de mis campos de observación que recomiendo, pues van de lo alto a lo bajo y sus alrededores.
Gimnasia
Para mantener el cuerpo en movimiento hay muchas posibilidades, desde los ejercicios metódicos hasta la bicicleta fija. Caminar es una actividad esencial que debemos practicar del modo que uno pueda.
Servicio (2)

Ayuda a otros/as
Podemos realizarla cualquiera sea nuestro estado o condición. No se mide por sus formas materiales (ej. dinero, comida, ropa) sino por el gesto generoso que la sustenta.
Integración de redes y grupos
La acción colectiva enriquece nuestra vocación, amplía nuestro saber, nos permite el ejercicio de la sociabilidad, el intercambio y la conciliación, así como amplía la eficacia de nuestro aporte, por pequeño que sea.
Estudio (2)

Por medio de plataformas
Esta modalidad está siendo implementada en distintos niveles educativos. Es una gran ayuda si no podemos asistir a clase en escuelas, colegios o universidades.
Personal con orientación
Tanto estudiantes como investigadores/as realizan una parte importante de su tarea en la propia casa. A más de la guía de tutores, maestros o directores de tesis debemos guiarnos a nosotros mismos y seguir el rumbo de las propias intuiciones.


jueves, 19 de marzo de 2020

Lo bueno del Coronavirus


Para estar a tono con la crónica y el tema del día me ocuparé del Coronavirus, que tantos problemas causa y se ha convertido en el eje del discurso mediático, y aun el cotidiano entre familiares, amigos y vecinos, con los que ahora mantenemos distancia.
1. Se trata de un momento social inédito por muchas razones. Una de ellas es la existencia de la prensa y las redes virtuales de comunicación, que no existían en 1871, cuando se produjo la primera epidemia de fiebre amarilla que afectó a la ciudad, seguida por otra y luego por el cólera. Me baso en los datos del Dr. Vicente Oddo en su “Historia de los médicos y la medicina en Santiago del Estero”.
Luego vino el asedio del paludismo, que también produjo endemia generalizada y muertes. Recordemos que lo afrontó el Dr. Antenor Álvarez con el saneamiento del actual Parque Aguirre, que entonces era una laguna poblada de mosquitos, mediante la plantación de eucaliptus, cuyas raíces son grandes absorbentes de agua.
¿Hubo otra enfermedad significativa en nuestra provincia y la región? Sí, fue el mal de Chagas-Mazza, contagiado por la vinchuca, que habitaba los ranchos de las familias rurales y de menores recursos.  Como afección de pobres, fue invisible hasta que la gestión del Dr. Ramón Carrillo en los años 40 y 50 del siglo pasado.
2. Ahora intentaré ver los aspectos positivos del Coronavirus, porque pienso que la pandemia no debe convertirse en un pandemónium. En primer lugar destaco su carácter democrático, pues no diferencia entre razas, etnias, nacionalidades y niveles sociales.
Luego destaco que defenderse de él, o prevenirlo, se ha convertido en una causa común, que supera las fronteras de clase, ideologías y mentalidades, que tan frecuentemente nos dividen. He aquí que el enemigo nos ha dado la oportunidad de unirnos, como nos sucedió a comienzos del siglo XIX cuando los pueblos americanos desafiamos el poder de la Corona española, lo que fue un aliciente para adquirir conciencia no solo de nuestras fuerzas sino también de las identidades nacionales y provinciales que nos sustentaban.
El obstáculo (la valla) estimula el salto para superarlo. En medio de una sociedad dividida por la política, el fútbol o las clases, el Coronavirus ofrece una posibilidad –que también es una exigencia- para pensarnos en conjunto.
3. El Coronavirus nos propone también un aislamiento productivo que adultos y niños debemos aprender. Artesanía, huerta y lectura se convierten ejes del “estar en casa” que nos reclama el momento.
Propongo aquí el contacto con la biblioteca popular más cercana a nuestra casa. Como integrante de una de ellas, la llamada Amalio Olmos Castro, te cuento que todas tenemos sistemas de préstamo de libros a domicilio
Por último, es un desafío para la imaginación y el día a día de nuestro cotidiano vivir. Aprovechémoslo pues para estimular nuestra capacidad de hacer en el arte de vivir, crear y aprender a saludarnos con el codo.

domingo, 3 de junio de 2018

Carta de un sociólogo intimista a Otr@


En el día de l@s sociólog@s

 El sueño en los pliegues


Es cierto. No nos conocíamos. Pero este es un buen momento para re-conocernos, y hablar de algo de lo que no siempre hablamos.

Es algo que está entre los pliegues de nuestra profesión, alejado del título y la calculadora, pero cerca del cuaderno de notas. Es algo poco perceptible a primera vista, porque ya sabemos que lo esencial es invisible a los ojos, pero ilumina todo lo que hacemos. Algo que se encuentra en la trastienda de nuestra identidad supuesta, aquella que se adopta una y otra vez, hasta que llega a convertirse en nuestro verdadero rostro. Algo próximo y distante, intangible y mínimo.

Se trata, nada menos, del sueño de hacer sociología. Los planes de estudio no hablan de él, porque se supone que no agrega incumbencias. No figura en el perfil del graduado, y tal vez sea mejor así. ¿Cómo ponderar un sueño, cómo medirlo y pesarlo en un concurso? ¿Cómo definirlo, operacionalmente? Es difícil, muy difícil. Pero creo que a Lazarsfeld –o quien lo reemplace en esa tarea- se le ocurriría cómo hacerlo, en caso de que la Dirección de Políticas Universitarias se lo solicitara.

Pero creo que es poco probable que eso suceda. Aunque naciones y estados son también, en parte al menos, sueños cristalizados, la categoría no forma parte aún de la utilería de la burocracia. Hasta ahora, los sueños y las ensoñaciones han sido cosa de místicos y poetas, de opiómanos, adivinos y analistas. Creo que fue Calderón de la Barca quien describió lo sueños diciendo que eran “ingrávidos y sutiles... como pompas de jabón”. Y luego anotó este axioma inapelable: “Pues toda la vida es sueño / y los sueños, sueños son”. Partiré de esta frase, a falta de otra bibliografía.

Aceptamos la existencia de los sueños, y su capacidad de teñir la existencia. Pues bien, creo que hay un sueño –o varios- que contribuyeron a definir la condición del sociólogo a lo largo de la historia, desde tiempo remotos. No es necesario hacer una lista; sería demasiado extensa. Pero sí sabemos que esos sueños se han transmitido y se siguen transmitiendo, en medio de los pliegues de nuestra formación y nuestro trabajo. Nunca es igual; cada uno le agrega algo y lo personaliza. Uno lo hace crecer, otro lo recorta, el tercero lo guarda para otro momento, y el cuarto, por fin, lo analiza.

Ahora que lo pienso, este sueño es muchos, o por lo menos tiene varios tamaños y presentaciones. A veces, como cajas chinas, uno contiene a otro, y un tercero a ambos. Otras, son como sinuosas columnas de humo que se entrelazan o se alejan. Las distinguiré por sus tonalidades, por el color que según creo trasuntan las ideas. Comienzo una breve lista, que podrás ampliar o reducir a tu gusto, pues hoy el conocimiento es, ya lo sabemos, tarea compartida.

El sueño teórico-metodológico

Es el sueño del conocimiento de la sociedad, de sus regularidades y códigos invisibles; se trata de comprenderla, explicarla, y postularla. A este lo veo de tonos fríos, azulado. Es semejante a un acertijo mental. Habla a la mente, y en este punto su lenguaje está hecho de proposiciones que enuncian parecidos, correspondencias o correlaciones, causas y efectos. Contiene a la fuerza reflexiva de la intelección, del logos. Quien sueña este sueño se siente invitado, aunque temeroso, al banquete de la teoría. A este lugar sólo se asiste trayendo algún alimento, por eso el sociólogo debe trabajar primero el campo, para producirlo. No siempre se satisface el apetito en esta mesa; pero no se pasan necesidades, porque muchos han trozado los alimentos para comer sólo lo que deseaban, y han dejado abandonadas las sobras. No obstante, el banquete siempre se reinicia, hay nuevos invitados. A veces un joven audaz escandaliza a los otros comensales, diciéndoles que estaban consumiendo vino picado o carne podrida, y propone nuevos manjares y elixires. Cuando ese sucede, según Khun, se ha abierto un tiempo de revolución. Entonces, se quitan las migas y se cambia el mantel, o paradigma.

El sueño de cambiar el mundo

Este sueño tiene matices cálidos, del sepia al bordó, que incluyen el rojo, desde luego. Esta es la gama en que se expresa el sueño de la transformación de la sociedad. Aquellos alimentos del banquete, tienen que poder ser utilizados para mejorar las mesas del pueblo, y paliar la desnutrición evidente. Pudo definirse con la palabra “revolución”, y también con la idea de que “un mundo mejor es posible”. La microhistoria de este tipo de acción social, también llamado praxis, puede nutrirse de muchas otras expresiones. Se trata de un sueño maravilloso y difícil, tan deslumbrante como el sueño teórico, pero con otros rasgos y dificultades que le son propias. Uno de ellos es que además de la razón compromete la sensibilidad, las emociones, y eventualmente las pasiones.

El sueño de la profesión

Hay, por fin, un sueño verde, como de hojas de hierba. Es el sueño de la reproducción, del vivir, del servir, de ser útil sin necesidad de ser idiota, de estar disponible para esas funciones especializadas que tienen que ver con la hojalatería social, las reparaciones en la arquitectura institucional envejecida. Ya sea en el espacio del aula o del hogar, el club, la comisión vecinal, la cámara de comercio, la Liga de los Pelirrojos (Conan Doyle) o el Club de los Doce Pescadores (Chesterton), el sociólogo encuentra que en este sueño siempre tiene algo que hacer. Y tendrá que demostrar que puede ser contratado para ello. La imagen de una disciplina que desarrolle competencias técnicas es tentadora, y todas las artes y oficios lo persiguen. A este sueño lo llamaré simplemente, el de la profesión.

¿Cómo han gravitado estos sueños en mi formación, o más bien, como he flotado en ellos? Son el desideratum de lecturas, anotaciones, conversaciones y elucubraciones. No compiten, se complementan. Cada uno, por otra parte, necesita del otro. Los he practicado, creo, a todos, aunque ninguno aprendí del todo bien. Siempre tengo ganas de teorizar, de ganarme la vida, de jugar, y de cambiar el mundo. Porque uno sueña a lo largo de toda la vida, en coordenadas imprecisas de lugar y tiempo. Los sueños son resistentes; el escalpelo de la costumbre los debilita, pero no puede extinguirlos. Los sueños se transforman. Como algunos cursos de agua, a veces se sumergen en el largo tiempo enterrado. En algún lugar rebrotan.

Estos sueños no son personales ni exclusivos; provienen del recorrido que hice, junto con la sociología, por los caminos del conocimiento. Son de época, tanto como un Chianti cosecha 1943, o un Citröen 2CV modelo 1969. Tus sueños, serán, probablemente, distintos. Pero hasta que no los conozca no sabré, de veras, cuáles son los tonos de la profesión a la que creemos pertenecer. Y te cuento lo que aprendí andando por ahí: que además de lo dicho en el curriculum vitae, hay que hablar de los sueños.

Nota: Como el vino que mencioné, esta nota está añejada desde la cosecha de 1998. 

viernes, 9 de marzo de 2018

Mujeres y hombres en marcha hacia un nuevo contrato social



A compañeras y compañeros del INDES.

Este año el 8 de marzo ha tenido (está teniendo) la resonancia más alta que recuerdo. Aunque se trata de una conmemoración ya extendida en todo Occidente desde hace décadas, es especialmente intensa su repercusión en Argentina, no menos que en Santiago del Estero, que tomaré como referencia.
Ayer
Hasta hace unos diez años, el Día Internacional de la Mujer era ocasión de actos protocolares organizados por instituciones públicas y privadas que otorgaban una distinción a mujeres destacadas en algún campo. La Cámara de Diputados de la provincia y el Concejo Deliberante de la capital organizaron no pocos, así como las universidades y numerosas asociaciones culturales.
En un escenario adornado con flores y cámaras de TV, luego de transcurrida media hora de anunciado el acto “hasta que vaya llegando gente”, como se decía, el Maestro de Ceremonias, micrófono en mano, anunciaba el inicio, agradeciendo su presencia a los funcionarios y público presente. Luego dejaba al locutor (cada vez más a menudo locutora) la lectura de la resolución, disposición, o texto equivalente emanado de la autoridad, que en sus considerandos (si los tenía) justificaba la entrega de un reconocimiento al mérito “a las siguientes mujeres destacadas este año”.
Antes que comenzase la lectura de la lista –que podía ser de 20 nombres- se preparaban los funcionarios que entregarían las distinciones, acomodándose el saco y la corbata, porque saldrían en la foto y la filmación.
¿Y en qué consistían las distinciones? Competían allí finas carpetas de cuerina azul donde constaba la “declaración de interés” de los diputados, cuadritos enmarcados por … (tachado) para colgar en las paredes, estatuillas de cerámica y otros objetos artesanales que decorarían el estante de los recuerdos de una mujer como una copa de fútbol el de un varón.
Luego venía la entrega, con el paso de las premiadas al escenario y el protocolo del saludo. Algunas veces se mencionó su profesión y trayectoria. Pocas veces se les ofreció el micrófono. El acto era emocionante de todos modos, y cada mujer presentaba una historia junto a quienes la acompañaban. El aplauso siempre fue extendido.
Hoy
Pues bien, este tipo de acto, aun sin haber desaparecido ni exponerse todavía a ser trasladado al arcón de los recuerdos, ya no ocupa la escena del presente. El día de la mujer ha pasado de juego floral a batalla campal. Los principales actos se realizan en la Plaza Libertad, que cumple una vez más su rol de cámara de eco de los movimientos sociales, representados por cada vez más numerosas asociaciones y ong´s locales, que han definido una nueva agenda. Ahora no se trata de un homenaje, sino de una protesta y un reclamo.
Es notoria la presencia de las jóvenes, así como sus carteles y cantos o el apasionado tono de los discursos. No faltan hombres, y es creciente su número, ya que sus demandas son compartidas por quienes trabajamos por una nueva masculinidad. A la vez, han crecido los espacios de debate en las instituciones y los medios, en las que se cruzan muchas disciplinas con diversos enfoques teóricos, así como concepciones religiosas y filosóficas que han ampliado diálogos y confrontaciones de alto voltaje.
Pasados ya los tiempos del “cupo femenino”, a comienzos de la última década la ley de Salud Sexual y Reproductiva ocupó el centro del debate. En los últimos años otros temas la desplazaron: la violencia contra las mujeres, y el derecho al aborto legal.
Causas
Trataré de analizar las causas que pudieran explicar este conjunto de hechos. En un plano demográfico, el crecimiento de la tasa de urbanización y el del nivel educativo de las mujeres –ambas en notoria evolución desde comienzos del siglo XX hasta hoy- guardan relación con el descenso de la tasa de natalidad en el mismo período. ¿Qué significa esto sino un proceso de autonomía creciente, que fue reflejado por la literatura y el folklore?
Los nuevos términos del debate son los mismos de los comienzos del feminismo aunque resignificados. Involucra al cuerpo de la mujer –tanto si es trabajadora, esposa y madre como si no lo fuera- y de su voluntad para gobernarlo y defenderlo. Junto a las revoluciones obreras y campesinas y otras que las siguieron, las mujeres protagonizan otra que está a nuestra vista. Es claramente emancipatoria, y mucho más amplia que las anteriores; postula una crítica al patriarcado y la subordinación impuesta a su género, y promueve una legitimación de su paridad con los hombres, tanto en la esfera familiar como en la laboral.
Luego, se observa un cambio generacional considerable (si no abrupto) en las mentalidades, las leyes (el voto femenino en 1949) y la economía, y con ellas los modelos de familia proporcionados por las instituciones rectoras de la moral pública, que pasaron del patriarcal al victoriano, de la familia extensa a la nuclear, de la ilegitimidad al matrimonio etc.
Pero es obvio que las familias no surgen solo del marco normativo de la cultura –cuya última expresión es la ley- sino también de la práctica o las artes de hacer (De Certeau), por lo que configura un ejercicio político de gran importancia para todo el orden social. Creo que los cambios producidos en las sociedades de tipo tradicional que están sometidas a la transición a la “modernidad” y la “globalización” forzosas –como es el caso de Santiago del Estero- entrañan profundas transformaciones en la esfera de la sociabilidad, la familia y la política.
Mañana
El núcleo de la discusión lo resume un título de Raymond Aron: “¿Podremos vivir juntos?”. En “Nosotros y los miedos”, George Duby expuso los miedos del año 1000 comparados con los de un milenio después. El miedo al bárbaro pudo ser sucedido por el miedo al otro, en este caso un enemigo íntimo, especie de quinta columna o de alien instalado en nuestro entorno. Así como existe una teoría de la lucha de clases (Marx y Engels), la hay de las generaciones (Bioy Casares “Diario de la guerra del cerdo”) y podemos preguntarnos acerca del riesgo de una lucha de géneros (la plantea el film "La guerra de los Rose").
Por ello, pensando que intervenimos en un proceso de larga duración, creo debemos pensar en la necesidad de un nuevo contrato social, cuyos términos ya están esbozados para la coyuntura pero que necesitan de un horizonte de futuro. Cuando Juan Jacobo Rousseau escribió su hoy clásico libro, estaba abogando por los derechos de una clase –la naciente burguesía- en el espacio económico y político, que al mismo tiempo había asumido como “natural” la subordinación de las mujeres. Por eso Carol Pateman plantea la necesidad de un previo contrato sexual, indispensable para que el social se sostenga.
Sabemos que las conquistas legales son un paso adelante, pero la utopía que guía este proyecto no se logrará sino mediante la construcción de valores, pensamiento, sensibilidad y práctica. Creo que esa es la tarea a realizar juntos y juntas.